jueves, 3 de junio de 2010

Cirugía estética de los ojos

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Desde hace más de dos mil años la medicina y ciencias afines han desarrollado múltiples tratamientos para mejorar la apariencia de las personas. No solo se ha visto una asombrosa evolución en la manera de reparar y disminuir las deformidades del cuerpo causadas por las enfermedades y traumatismos sufridos por los pacientes, sino también se han buscado nuevos métodos para alcanzar la tan anhelada “eterna juventud.” Vemos como a medida que pasan los siglos y la expectativa de vida de los seres humanos aumenta con los avances de la ciencia, las personas se han vuelto más concientes de su aspecto físico y desean mantener un aspecto juvenil y agradable a los demás por muchos años. La búsqueda del mejoramiento de la autoimagen va de la mano con el mejoramiento de la autoestima y un mejor desenvolvimiento de las personas en la sociedad. Es por esto que existe una rama de la medicina, la cirugía plástica estética y reconstructiva, dedicada exclusivamente a estudiar, reparar, moldear, y mejorar la forma del cuerpo. Su campo de acción es enorme y en la actualidad existen un sinnúmero de procedimientos encaminados a mejorar la apariencia de todas las partes del cuerpo, tanto de hombres como mujeres.
Los ojos, parte central del rostro y actores fundamentales en la expresión de sentimientos y emociones, no se han escapado al desarrollo de la cirugía estética. De hecho, son una de las partes del cuerpo que más interés despiertan en las personas cuando deciden mejorar o rejuvenecer su apariencia. Esta constante demanda de alternativas para mejorar el aspecto del rostro ha despertado el interés científico en la búsqueda y desarrollo de numerosos tratamientos para detener, e inclusive retroceder, el proceso normal de envejecimiento. Con el paso del tiempo los párpados y las cejas pueden caerse, arrugarse o abultarse ya que la piel se estira, los músculos se debilitan y la grasa que rodea el ojo protruye y se torna prominente al herniarse. En varios casos estos “defectos estéticos” puede ser una condición hereditaria en algunas familias.
Los cambios de los tejidos vecinos al ojo provocan trastornos estéticos y funcionales. La degeneración ocurrida en los párpados y cejas puede hacer que se pierda la belleza y expresividad de los ojos, y dar origen a un aspecto de vejez o cansancio permanente en la persona que los sufre. Cuando estos cambios son severos pueden causar trastornos en la apariencia de la persona afectada y alteraciones en el desempeño ocular tales como la disminución del campo visual por el exceso de piel en los párpados superiores, o lagrimeo e irritación ocular permanente por la caída y abultamiento de los párpados inferiores.
Los cambios del cuerpo con la edad no se limitan a transformar la apariencia física. También se extienden al bienestar emocional. No es raro que alguna vez nos enteremos de una persona cuya autoestima haya disminuido al percatarse del aspecto envejecido de sus ojos y que esto lo haya aislado de cierto tipo de eventos sociales por temor a ser juzgado. Además, se ha demostrado en varios estudios médicos en los cuales se manipulan digitalmente fotos, que aquellas personas con cambios de envejecimiento en los ojos tienen menos posibilidades de conseguir un trabajo nuevo o de ser elegidos para conformar un grupo de consulta o un equipo para practicar un deporte. Estos hechos reflejan el alto valor que otorga hoy en día nuestra sociedad a las personas que cuidan de su apariencia y muestran un rostro joven y saludable.

Cirugía Oculoplástica

Ya que los párpados y cejas tienen una proximidad y función íntimamente relacionadas con el ojo, existe en la oftalmología una subespecialidad llamada Cirugía Oculoplástica cuyo objeto de estudio y manejo son todos los trastornos que puedan presentar los tejidos aledaños al ojo. Adicionalmente a los párpados y cejas, la Cirugía Oculoplástica maneja las diferentes patologías de las vías lagrimales y la órbita, cavidad ósea donde se aloja el globo ocular.
El Cirujano Oculoplástico es un médico que desde su especialización ha estado tratando problemas oculares. Desde bien temprano su formación se ha dedicado exclusivamente al estudio de la anatomía, fisiología y el tratamiento medico y quirúrgico de todas las enfermedades que pueden afectar al ojo y los órganos que los rodean y protegen. Por estar examinando y tratando diariamente el globo ocular, el cirujano oculoplástico conoce de manera detallada su comportamiento. En su consultorio cuenta con todos los equipos e instrumentos necesarios para examinar con alta magnificación la anatomía ocular y así poder detectar inmediatamente cualquier patología. En el quirófano realiza con gran desenvoltura y confianza cualquier tipo de cirugía estética de los párpados ya que desde siempre ha estado operando el globo ocular y conoce perfectamente la anatomía y comportamiento de los tejidos perioculares. Su principal objetivo es proteger la salud del ojo antes que realizar cualquier tipo de intervención que pueda poner en riesgo la visión.

La Blefaroplastia

La cirugía estética de los párpados recibe el nombre de blefaroplastia. El propósito de esta cirugía es moldear y darle forma a la piel, músculos, tendones, y grasa que componen los párpados para darles un aspecto rejuvenecido. La blefaroplastia siempre se debe realizar sin comprometer la delicada función que estas estructuras cumplen al lubricar y proteger los globos oculares. Para lograr este objetivo, se realiza una resección graduada y reposición de los diferentes tejidos. Tradicionalmente, este procedimiento se efectúa a través de incisiones cuidadosamente colocadas para camuflar las cicatrices en los pliegues que normalmente tiene la piel. La tendencia actual son los abordajes o técnicas transconjuntivales (por dentro del párpado), y la utilización de instrumentos endoscópicos, no solo para que las cicatrices queden completamente escondidas, sino también para alcanzar una recuperación postoperatoria más rápida y menos traumática, así como para evitar las complicaciones que se pueden asociar a la excesiva cicatrización causada por el corte y manipulación de la piel.
La blefaroplástia es una cirugía relativamente cómoda e indolora. Es un procedimiento ambulatorio cuya duración no solo depende de la destreza del cirujano, sino de la severidad del “envejecimiento” de los párpados y condiciones asociadas tales como la caída o “ptosis” de los párpados y cejas que deben corregirse simultáneamente para lograr el resultado final deseado por el paciente. Generalmente se realiza bajo anestesia local (inyección directa del anestésico en los párpados) asociada a sedación intravenosa para que el paciente permanezca tranquilo y relajado. Este tipo de anestesia hace de la blefaroplastia un procedimiento controlado y seguro que le permite al paciente una rápida y cómoda recuperación de su estado de conciencia inmediatamente terminada la cirugía.
Igual que durante la cirugía, la experiencia del paciente en el postoperatorio suele ser atraumática. Es muy inusual el paciente que experimente dolor los días siguientes al procedimiento. Las personas que se someten a esta cirugía normalmente presentan un poco de inflamación y “morados” en los parpados, acompañados de una sensación de pesadez para abrir los párpados y lagrimeo leve que desaparecen paulatinamente en el transcurso de la primera semana. Como la visión no se afecta, no están incapacitados para leer, ver televisión, utilizar el computador, o realizar cualquier otra tarea que requiera buena agudeza visual. Sin embargo, deben seguir rigurosamente las indicaciones postoperatorias del cirujano tales como la curación de las heridas, la toma de medicamentos, aplicación de compresas, y demás cuidados para asegurar una recuperación satisfactoria sin complicaciones. El resultado final de la cirugía no solo depende de lo que haya realizado el médico en el quirófano, sino también del juicio con el que el paciente se haya cuidado los días siguientes a la intervención.
Finalmente, hay que aclarar que la blefaroplastia no es “la panacea” para rejuvenecer el aspecto de los ojos. Si bien permite corregir los grandes defectos de los párpados, no corrige los cambios en la coloración y textura de la piel por la edad. No es infrecuente ver en la consulta pacientes que desean un estiramiento total de la piel con el fin desaparecer todas las arrugas de la piel vecina a los ojos. Esto es francamente imposible ya que existen arrugas que se presentan normalmente por la contracción de los músculos de la expresión del rostro, y otras más superficiales y finas que han quedado marcadas en la piel con el paso de los años. Para poder lograr el resultado deseado por el paciente hay que emplear otras técnicas adicionales como la aplicación de laser, inyección de toxina botulínica, cremas, peelings y demás tratamientos del armamento cosmético. Además, se debe tener en cuenta que para lograr un buen rejuvenecimiento del rostro en varias ocasiones es necesario intervenir sobre otras partes cercanas al ojo tales como la frente, mejillas, y nariz.

La escogencia del cirujano

Cuando un paciente acude a un cirujano para realizarse una cirugía estética de los párpados está lleno de expectativas y temores. De su buena relación con el médico depende que las primeras se cumplan y que los segundos se superen. A veces un defecto pequeño en el rostro puede ser irrelevante para los demás, pero genera sufrimiento y complejos en la persona que lo tiene. No siempre es fácil hablar abiertamente de estos temas y es por eso que es indispensable que la relación de una persona con su cirujano sea estrecha, de mucha confianza, como si fueran amigos. El doctor debe estar dispuesto a escuchar e interpretar las inquietudes de su paciente. Se debe procurar una relación con actitud positiva, de cooperación y claridad. La motivación más frecuente es el simple hecho de sentirse bien o mejorar en algo el aspecto físico para armonizar el conjunto corporal y el cirujano debe alcanzar ese objetivo sin poner en peligro el bienestar general.
Hoy en día existen muchos especialistas en cirugía estética. Sin embargo, el paciente debe ser muy cuidadoso a la hora de escoger quien lo opere ya que no solo su aspecto físico está en juego, sino también su salud. Aquellos cirujanos que constantemente participan en congresos, que son docentes de universidades, y responden con propiedad las inquietudes del paciente generalmente son los que permanecen actualizados en las técnicas innovadoras de rejuvenecimiento. Es buena idea visitar a personas conocidas que hayan sido operadas por el médico para escuchar como fue su experiencia mientras estuvieron bajo su cuidado, y para poder apreciar el tipo de resultados que está en capacidad de ofrecer.
Otros eligen a su medico tratante dependiendo del costo de la cirugía. En muchas ocasiones el antiguo refran “lo barato sale caro” puede aplicarse ya que un buen cirujano, con la debida preparación y educación continuada, cobrará por su inversión en tecnología, entrenamiento, y experiencia. Adicionalmente, hay que fijarse en las múltiples cosas que rodean al cirujano y que aseguran su éxito. Las instalaciones donde realiza los procedimientos, los equipos e instrumentos que utiliza, y el grado de competencia de sus colaboradores (anestesiólogo, enfermeras, secretarias, etc.) dicen mucho de la manera como ejerce su trabajo. En resumen, a la hora de escoger un médico para la cirugía estética de los ojos hay que hacer una buena elección ya que no solo el aspecto final del rostro depende de la cirugía sino también la visión.



Dr. Francisco Montoya - Oftalmólogo Especialista en Cirugía Ocular

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