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viernes, 22 de noviembre de 2013

La retina

La retina constituye la envoltura interna de globo ocular, ocupando una gran parte de su superficie y teniendo un espesor aproximado de un milímetro. Su estructura es similar a la pantalla del televisor o la placa fotográfica; en ella se realizan las más complicadas transformaciones, con tal precisión, que muchos piensan que es parte de la misma corteza cerebral. Los rayos de luz que llegan hasta ella son los portadores de la carga energética que desencadena reacciones químicas y eléctricas, que el cerebro interpretará llenas de significados.

Esta compuesta de células fotosensibles de dos tipos:

Los conos: Alcanzan mayor precisión y detalles, también son aptos para la más intensa iluminación, y permiten la visión cromática.

Los bastones: Captan mejor el movimiento, son más sensibles a las tonalidades de grises y a la escasa iluminación.

Cuando la luz llega al segmento terminal de un bastón o un cono, apunta a unos dos mil millones de moléculas de pigmento, y cualquiera de ellas, puede capturarla. Y esta es la primera etapa de la percepción de la luz.

Ejemplo: cuando una imagen iluminada es impresa en la retina, las células fotosensibles son afectadas produciendo un vacío; al enfocar la vista en otro lugar, el espacio afectado anteriormente por la imagen no se ha "recuperado" (en ocasiones tarda hasta quince segundos, dependiendo de la intensidad de la impresión en la retina), por lo que produce una mancha "ciega", o sea, no sensible, que se interpreta como el negativo de la imagen. La superposición de esa imagen negativa o complementaria de color, sobre la escena siguiente, produce las más extraordinarias mezclas ópticas.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Ilusión Óptica: El misterio tras la sonrisa de la Mona Lisa

Una investigadora de la Universidad de Harvard explicó por qué el gesto facial aparece y desaparece, según dónde se fije la vista del observador en el cuadro.

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La enigmática sonrisa de "La Gioconda", del célebre artista Leonardo da Vinci, es "una ilusión que aparece y desaparece debido a la peculiar manera en que el ojo humano procesa las imágenes", afirmó una investigación sobre los mecanismos de la visión, realizada por la neurobióloga Margaret Livingstone.

Dentro del Congreso Europeo de Percepción Visual, que se celebra en La Coruña, la científica argumentó que cuando en el siglo XVI Da Vinci pintó la obra, logró un efecto según el cual la sonrisa desaparece al mirarla directamente y sólo reaparece cuando la vista se fija en otras partes del cuadro.

Según la académica de la Universidad de Harvard, el artista creó esa ilusión usando "de manera intuitiva" trucos que ahora comienzan a tener base científica.

La teoría de Livingstone se apoya en el hecho de que el ojo humano tiene una visión central, muy buena para reconocer los detalles, y otra periférica, mucho menos precisa, pero más adecuada para percibir las sombras.

"Da Vinci pintó la sonrisa de "La Gioconda" usando unas sombras que vemos mucho mejor con nuestra visión periférica", afirmó.

Para verla sonreír

Por eso, para ver sonreír a "La Gioconda" hay que mirar a los ojos de la mujer o a cualquier otra parte del cuadro, de modo que sus labios queden en el campo de visión periférica.

Tras publicar su teoría de que la expresión se debe a que la visión central tiene más alta resolución que la periférica, la especialista ahora estudia por qué tantos genios de la pintura tenían alguna deficiencia visual.

La investigadora tomó el ejemplo del pintor holandés Rembrandt (1606-1669), cuyo estrabismo reducía su capacidad para ver en tres dimensiones, lo que, en su opinión, fue beneficioso porque "tener una pobre percepción de la profundidad puede ser una ventaja en una profesión en la que el objetivo es plasmar el mundo tridimensional en un lienzo plano".

Livingstone añadió que no trata de "desmitificar el arte", sino de explicar científicamente unas técnicas que los artistas han venido usando de manera intuitiva desde hace mucho tiempo.

Otros ejemplos
Pintores como: Escher, Salvador Dalí, Giuseppe Arcimboldo y Marcel Duchamp han aprovechado las ilusiones ópticas, aplicando la perspectiva en sus obras.


Tomado de: Emol y cienciateca

lunes, 4 de febrero de 2013

Ilusiones Ópticas: Efecto Troxler

También conocido como desvanecimiento de Troxler, fue descubierto a comienzos del siglo XIX por Ignaz Paul Vital troxler, es un fenómeno de percepción visual que podemos apreciar al fijar la vista en un punto determinado durante aproximadamente veinte segundos, luego de este tiempo, nuestra visión periférica comenzará hacer travesuras.
Fija la vista en la cruz negra durante
20 segundos aproximadamente. ¿Qué ves?
Lo que ocurre básicamente cuando fijamos la vista en un punto, en este caso en la cruz negra del ejemplo anterior, transcurridos unos 20 segundos la nebulosa que lo rodea desaparece mágicamente. La ilusión óptica es aún más poderosa si no hay grandes contrastes, y cuanto más lejos nos situamos del punto en el que nos fijamos, mayor es el efecto visual.

Nuestras neuronas necesitan un estímulo constante para no ignorar lo que tenemos alrededor, de modo que nuestros ojos necesitan moverse para captar mejor toda la información visual que nos llega a través de las retinas, si bloqueamos este movimiento fijando la vista en un punto, las consecuencias son las que experimentamos en el llamado efecto Troxler.

Otro ejemplo de la peligrosidad de este efecto óptico es la visión tunel que nos provoca el consumo de alcohol, creemos que vemos todo lo que ocurre, y sin embargo lo cierto es que nos estamos perdiendo una buena parte de lo que ocurre, no sólo a nuestro alrededor, sino también frente a nosotros.

Fuente: Todo Ópticas