jueves, 19 de agosto de 2010

Retinopatía Diabética

Retinopatía Diabética:  Complicación de la diabetes que se caracteriza por vasos sanguíneos anormales que alimentan la retina del ojo.

La retinopatía diabética es la causa principal de ceguera en los adultos.  Aproximadamente el 25% de los diabéticos actuales sufre de alguna forma de la enfermedad.  El riesgo de desarrollar retinopatía diabética aumenta con la edad del paciente y con la duración de la enfermedad. Se estima que el 90% de los diabéticos puede experimentar alguna forma de retinopatía diabética en el transcurso de su vida. Sin embargo, solamente un pequeño porcentaje de aquellos que desarrollen una retinopatía diabética tienen problemas serios de la vista y en un porcentaje aún más pequeño llega a producirse la ceguera.

¿Qué es la retinopatía Diabética?
La retinopatía diabética es una complicación de la diabetes mellitus que produce anormalidades en los pequeños vasos sanguíneos que nutren la retina.   Estos vasos se debilitan, registran pérdidas de líquidos y de sangre, y no suministran los nutrientes necesarios para la buena salud de la retina. Si no se la trata, la retinopatía diabética puede resultar en una pérdida visual severa, que incluye la ceguera.


¿Qué es la retina?
La retina es una capa delgada de tejido nervioso que recubre la parte trasera del ojo. La luz ingresa al ojo y la enfocan los lentes a través del líquido acuoso transparente (vítreo) hacia la retina. La retina entonces cambia la imagen a impulsos eléctricos que se transmiten al cerebro mediante el nervio óptico.
La retina consta de dos partes principales: la ácula y la retina periférica. La mácula se encuentra ubicada en la porción media de la retina cerca del nervio óptico. La mácula es responsable de la visión central y de la visión de los colores. La retina periférica es la región exterior de la retina y es responsable de la visión periférica así como de la visión nocturna.

¿Qué es la retinopatía diabética excudativa?
La retinopatía diabética puede adoptar dos formas: la retinopatía excudativa y la proliferativa.  Durante la fase temprana de la enfermedad (retinopatía excudativa), los vasos sanguíneos pequeños en la retina derraman un líquido claro (suero) en el tejido circundante, lo que ocasiona inflamación. Los vasos sanguíneos anormales también pueden producir hemorragias o derrames de lípidos y proteínas que forman depósitos. Si el líquido se acumula en la mácula, se dará como resultado la disminución de la visión o la visión borrosa. Sin embargo, si el derrame o los depósitos ocurren en los bordes exteriores de la retina, puede ser que no se noten síntomas.
La vista no sufre una afección seria en casos de retinopatía excudativa. De hecho, la condición no avanza en el 80% de los pacientes. Sin embargo, la retinopatía diabética excudativa es una señal de alarma y puede avanzar al estadio más serio de la enfermedad que es la retinopatía proliferativa.

¿Qué es la retinopatía diabética proliferativa?
La retinopatía diabética proliferativa constituye el estadio más avanzado de la enfermedad. Se producen nuevos vasos sanguíneos anormales en la retina y se extienden hacia la cavidad vítrea del cristalino.  Estos nuevos vasos provocan hemorragias vítreas y obstaculizan la llegada de la luz a la retina ocasionando visión borrosa.  El tejido conectivo que crece junto con los nuevos vasos sanguíneos anormales puede contraerse, separando a la retina de sus estructuras subyacentes y desplazándola hacia el vítreo (desprendimiento de retina).
La retinopatía proliferativa afecta aproximadamente al 5% de todos los diabéticos y se hace más probable con el aumento de la duración de la diabetes.  Si no se trata a tiempo, la retinopatía proliferativa puede conducir a la ceguera.

¿Cuál es la causa de la retinopatía diabética?
La causa de la retinopatía diabética no se comprende totalmente. Sin embargo, se sabe que la diabetes debilita los pequeños vasos sanguíneos en las diversas areas del cuepo, incluyendo la retina.  Desgraciadamente, el desarrollo de la retinopatía diabética no puede prevenirse.

¿Cuáles son los síntomas de la retinopatía diabética?
Aunque la visión puede hacerse gradualmente borrosa, generalmente no hay una pérdida importante de visión con la retinopatía de fondo. Dado que el paciente no experimenta dolor o síntomas externos tales como ojos sanguinolientos o derrames, los cambios en la retina pasan desapercibidos a menos que los detecte un examen de los ojos.
Cuando se presentan hemorragias en la retinopatía proliferativa, el paciente sufre vista borrosa o pérdida total de la visión. El tejido conectivo al separar la retina ocasiona distorsiones y borrones en la visión. Sin embargo, si las anomalías se dan en la retina periférica, puede que el paciente no experimente síntomas.



 ¿Cómo se diagnostica la retinopatía diabética?
La mejor protección contra el avance de la retinopatía diabética es un examen integral de los ojos. La enfermedad puede detectarse viendo la retina con instrumentos que iluminan y magnifican las estructuras del ojo. Si se ha lla retinopatía diabética, se hace una angiografía fluoresceínica para determinar la extensión de la hemorragia originada por los vasos sanguíneos. En este procedimiento, se toman una serie de fotografías mientras un medio de contraste se desplaza a través de los vasos de la retina. En algunos casos, se puede utlizar equipo de ultrasonido para verificar si hay desprendimiento de retina.

¿Cómo se trata la retinopatía diabética?
El tratamiento de la retinopatía diabética depende de la ubicación de la enfermedad y del grado del daño a  la retina. Si la retinopatía ocurre en la retina periférica, puede ser que un control cuidadoso de la enfermedad sea todo lo necesario. Cuando la retinopatía afecta la mácula y la visión central, normalmente se necesita tratamiento con rayos láser.
En los casos de retinopatía diabética de fondo, se pueden usar los rayos láser para sellar el escape de suero de los vasos sanguíneos. El tratamiento con rayos láser puede no detener la enfermedad completamente pero puede reducir la pérdida ulterior de la visión demorando el desencadenamiento de la retinopatía proliferativa.  El estado proliferativo de la enfermedad también se trata con rayos láser para limitar la extensión de nuevos vasos sanguíneos anormales.
El tratamiento con rayos láser de la retinopatía diabética se hace normalmente en atención ambulatoria en un consultorio o clínica para atención de pacientes externos.

El mejor remedio es la prevención.
La detección precoz y el control de la retinopatía diabética es importante para detener o aminorar el desarrollo de los estadios de la enfermedad más dañinos para la visión. Incluso cuando no se denotan síntomas, el paciente diabético debe tener frecuentes exámenes de ojo, siguiendo las recomendaciones de su médico.  Los no diabéticos también deben hacerse examinar periódicamente sus ojos, lo que servirá para detectar la presencia de diabetes y de otras enfermedades. Con un monitoreo cuidadoso, el tratamiento de la retinopatía diabética puede comenzar normalmente antes de que se vea afectada la visión.

Si usted experimenta síntomas de retinopatía diabética u otros problemas de la visión, debe someterse a un examen completo de los ojos. Si tiene diabetes mellitus debe hacerse un examen con dilatación de ojo, por lo menos, una vez al año, por el resto de su vida.

Recuerde que puede apartar su cita en el Centro Oftalmológico Carriazo a través de nuestra página web www.carriazo.com o al teléfono 3785500. Un examen preventivo puede salvar su visión.



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